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Replanteándonos la jornada laboral en México

Tradicionalmente se ha asociado una jornada laboral más extensa a una mayor *productividad. Países de primer mundo como Holanda, Alemania, Noruega y Finlandia se encuentran entre las naciones con las jornadas de trabajo más cortas, siendo éstas de un promedio de 30 horas a la semana. Por otra parte, México se encuentra a la cabeza de los países que más horas de trabajo promedian, seguido por Chile, Grecia y Hungría; un aproximado de 43 horas por semana. Lo más relevante de estas cifras es que las tasas de productividad de los países con jornadas laborales medias más breves, se encuentran entre los que tienen mayor productividad por hora trabajada. Esto deja en claro que la productividad depende más de una eficiente organización del trabajo, la responsabilidad del trabajador y su competencia. Es decir, no es una cuestión de tiempo, sino de calidad.

Líderes que transforman

Personalmente ya no creo en el liderazgo como un conjunto de habilidades que un individuo tiene para hacer que otros le sigan. Tener seguidores no es suficiente para llamarse líder. El líder es alguien capaz de engendrar cambios lo suficientemente significativos como para elevarse a sí mismo a un nivel mayor. Es alguien capaz de transmitir su conocimiento y garantizar que sirva para innovar y transformar no sólo su propia existencia, sino la de sus semejantes.

Las palabras no se las lleva el viento

Lo que me parece sobresaliente de esta realidad que estamos viviendo en el marco de nuestras relaciones con otros – sin importar su naturaleza -, es que cuando no cumplimos con lo que decimos, estamos atentando contra un ambiente de total confianza, libre de mentiras o trampas, un entorno donde sabemos exactamente qué esperar. En cambio, hemos venido creando un contexto de desconfianza y temor, donde casi siempre prevalece la duda de si las cosas resultarán como acordamos.

El tiempo: el único recurso que verdaderamente nos pertenece

Está visto que no podemos incrementar la cantidad de tiempo del que disponemos. Sólo podemos controlar la forma en que lo empleamos. Por lo tanto, la forma en que empleas tu tiempo define mucho de quién eres. Dice mucho más de ti que aspectos relacionados con tu imagen, la forma en que te expresas o lo que dices que es importante en tu vida. Muchas personas dicen algo y hacen todo lo contrario. Si dices que para ti es importante ser productivo y no inviertes tiempo a la planeación y la organización, entonces te estás contradiciendo. Si dices darle importancia a tu familia y sin embargo inviertes muy poco tiempo en convivir con ella o en hacer espacio para hablarles o visitarlos, entonces te estás contradiciendo. Dicho de otra forma, la manera en que empleas tu tiempo y los valores que rigen tu vida, tienen una relación directa.

Una sociedad en declive

Una sociedad es como una gran familia. Sin duda, no existen familias perfectas, pero las que logran funcionar sanamente promueven la empatía, una comunicación que sea capaz de crear lazos, busca comprensión y apoyo y ofrece cariño y ayuda a sus miembros. Bajo esta perspectiva, está claro que nuestra sociedad ya no funciona como una familia, sino como grupos que actúan por separado según sus propios intereses. Nos hemos olvidado que pertenecemos unos a otros. Hemos contribuido al sufrimiento de los nuestros y hemos lastimado con nuestras palabras. Hemos juzgado a los padres que aceptaron la homosexualidad de un hijo, a la esposa que decidió divorciarse, al esposo que se hizo cargo de los hijos de otro, a la pareja que trascendió la infidelidad, a la mujer golpeada, al hombre adicto y así, podemos seguir y seguir. En eso nos hemos convertido: en verdugos.

Tenemos dos vidas: La crónica de mis cuatro décadas

Yo no puedo hablar por los demás, solo puedo hablar por mi y por cómo llego a estas cuatro décadas. Para ser sincera, no llego tan liberada y empoderada como quisiera, ni mucho menos con una sapiencia inexplicable o esa fuerza inquebrantable con la que alguna vez soñé. Llego en algunos aspectos muy diferente a como quería. No tengo ese equilibrio perfecto que esperaba tener, aún no encuentro todas las respuestas a las interrogantes más importantes que me he planteado a lo largo de mi existencia, tampoco tengo la vida que había planeado, ni tengo todo resuelto como pensé que lo tendría. Llego aturdida de tanto vaivén, algo preocupada por lo que va a pasar, consciente de que la vida no es color de rosa, intrigada por el futuro, y para ser honesta, un poco decepcionada porque esperaba llegar sintiendo que, finalmente, domino el mundo. En resumen, llego envuelta en una especie de perspicacia y cuestionamiento ante la vida; frente a una inminente necesidad de peguntarme qué he hecho hasta ahora y qué quiero hacer con la vida que me queda.

¿Liderazgo puro o sólo carisma?

La mayoría de las corrientes coinciden que el liderazgo es un proceso natural de influencia que se da entre una persona (el líder) y sus seguidores. Sin embargo, creo que nos hemos formado un estereotipo sobre las características que se esperan encontrar en una persona que se considera líder: carisma, capacidad de influir en otros, altos niveles de energía, facilidad de palabra, persuasión y visión, entre otras. Si bien todos estos atributos son importantes a la hora de desarrollar un liderazgo efectivo, me parece que estamos a años luz de comprender lo que es el verdadero espíritu del liderazgo. Hoy por hoy, hemos basado nuestro concepto de liderazgo en estos guiones y, por ende, hemos fallado no solo en ser líderes nosotros mismos, sino en identificar líderes potenciales y formarlos.

Comunicándonos con libertad

Muchos de nosotros tenemos dificultades para comunicarnos, para ser claros y directos respecto a lo que queremos decir y no solo tenemos complicaciones en este aspecto sino que además, en momentos tentadores, muy a menudo caemos en la trampa de decir algo inapropiado o hiriente, producto de palabras no pensadas.

¿Por qué juzgamos?

Miércoles, 14 de enero de 2015 – 3:00 am * Por Gabriela Soberanis Madrid “Pensar es difícil. Por eso la mayoría de la gente prefiere juzgar”. Carl Jung   Todos pensamos y todos juzgamos. Es un acto inherente a nuestra naturaleza humana. El asunto es que muchos juzgan antes de pensar y pocos hacen de… Leer artículo »

¿Amamos o dependemos?

* Por Gabriela Soberanis Madrid “No es fácil encontrar la felicidad en nosotros mismos, y no es posible encontrarla en ninguna otra parte”. Agnes Repplier En estas líneas hablaremos de un mal que afecta a muchos: la codependencia. No pretendo desarrollar el tema como una experta, pero dejaré entrever mi experiencia personal al respecto y… Leer artículo »

Las cosas que importan

Por eso a mi me gusta pensar que las cosas realmente importantes de la vida tienen que ver con lo que nace de nuestros más profundos sentimientos, de la intimidad de nuestra mente, de nuestra capacidad para tocar la ternura, el dolor, la tristeza, la pasión y la fuente de inspiración de nosotros mismos y de otros. Así que ¿qué podría ser más valioso que el amor, la comprensión, la aceptación, el perdón, la valentía, la confianza, la gratitud y todas esas cosas que no son cosas pero que dan sentido a nuestra vida?

Preocúpate por tu conciencia, no por tu reputación

La reputación puede adulterar la verdad, la consciencia jamás. Podemos engañar a otros sobre quiénes somos e, incluso, intentar auto engañarnos; pero la naturaleza de nuestros errores e insuficiencias no puede ser absuelta por el tribunal de la conciencia. Los puntos de vista y opiniones de los demás son tiranos piadosos comparados con el juicio que tu conciencia hace de ti, aún cuando te niegues a enfrentar la opinión que has construido de ti mismo.

Coaching, un nuevo camino al desarrollo personal

*Por Gabriela Soberanis Madrid “Ningún hombre es una isla. Para hacer frente al buen combate, necesitamos ayuda”,  Paulo Coelho Actualmente muchos ejecutivos, empresas y personas independientes emplean la ayuda de un coach como un medio para conseguir de forma equilibrada y con mayor bienestar sus objetivos profesionales y personales. El Coaching, como una metodología desligada… Leer artículo »

El propósito de ser padres

*Por Gabriela Soberanis Madrid   “Tus hijos no tendrán éxito gracias a lo que hiciste por ellos, sino gracias a lo que les hayas enseñado a hacer por sí mismos”.   – Ann Landers En una sociedad tan cambiante como en la que vivimos hoy día, el papel de los padres es fundamental para la creación… Leer artículo »

Gente de mente abierta

Actualmente estamos viviendo un cambio de paradigmas sin precedentes. La era que estamos atravesado ha dado lugar a que las transformaciones conceptuales, ideológicas, sociales, espirituales, económicas y políticas se destaquen por la velocidad y profundidad con que se producen. Es por eso que, más que nunca, debemos considerar que nuestros procesos de evolución deben incluir no solo un profundo deseo de cambio, sino apertura de mente y una ampliación de los criterios bajos los cuales funcionamos. Pero cuando no comprendemos en su totalidad lo que son los paradigmas, en esa comprensión a medias se pierden de vista muchos de los efectos que éstos tienen en la vida de las personas.

El secreto de la prosperidad y la abundancia

Para mi, empezar un nuevo año es empezar un nuevo ciclo y un nuevo ciclo es la oportunidad para transformarnos y hacer cosas diferentes. Esta es la única forma en que podemos avanzar a otro nivel y a otro espacio en la vida. Nada es fijo y tan importante es cerrar ciclos, como abrirnos al cambio. Solo fíjate cómo todo evoluciona: los seremos humanos nos renovamos, la tecnología avanza, las tristezas como las alegrías, llegan y se van. El verdadero amor crece y se fortalece; el desamor, muere y desaparece. Sin embargo, los cambios verdaderos solo pueden lograrse si estamos dispuestos a dejar de movernos en automático y a tomar acciones que requieren mayor esfuerzo y una atención consciente de nuestra parte. Si nos limitamos a accionar desde lo conocido, sin duda no solo nos limitaremos, sino que nos estancaremos. Si decides no hacer nada nuevo con este nuevo día, con este nuevo año, de cualquier forma todo cambiará. Porque todo cambia, todo el tiempo. Pero si decides plantearte metas, soñar en grande y abrazar cada oportunidad con acción, tal vez el mundo no cambie dramáticamente, pero lograrás una transformación significativa en tu vida. Darás lugar a que algo grandioso ocurra para ti.

¿Vivir para trabajar o trabajar para vivir?

Lo que está ocurriendo es que el trabajo se ha vuelto una de dos cosas: obligación o adicción. Muchos factores han dado lugar a ello: las presiones económicas de sostener una familia, la ambición exagerada por el poder, el prestigio o las posesione, la falta de afectos personales que se suplen con el trabajo excesivo sin sentido y una falsa creencia de que el camino al éxito profesional implica dejar la vida familiar en segundo plano – por mencionar algunos -. Todo esto ha sustituido nuestros deseos más íntimos de realización, nos ha hecho abandonar nuestros ideales, ha suplantado la confianza en nosotros mismos sobre lo que podemos lograr y se ha vuelto más importante que perseguir nuestros sueños con los dones que nos fueron otorgados.

La evolución de la conciencia

La conciencia es la capacidad que tenemos los seres vivientes para percibir y reaccionar a los estímulos que nos rodean. Cuando hablamos de la “evolución de la conciencia” nos referimos a la capacidad de percibir y reaccionar frente a cada vez más tipos de estímulos. Evidentemente, la conciencia humana ha tenido que evolucionar debido a la infinidad de estímulos que existen a nuestro alrededor. Los estímulos ejercen un impacto en nuestro sistema y ese impacto, de muchas formas, se manifiesta en algunos de los desafíos existenciales que afectan a la humanidad.